El pasado viernes, la actividad habitual en el patio de nuestro instituto se detuvo para conmemorar el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. En un acto que aunó la reivindicación y el compromiso institucional, alumnado y profesorado se reunieron para reflexionar sobre la construcción de un entorno escolar basado en la justicia y el respeto.

Un manifiesto marcado por la realidad local
La lectura del manifiesto, compartido por alumnado de 1º de bachillerato, miembros del recién creado “lilas txiki” y alumnas de 3º de la ESO, estuvo marcada por la reciente tragedia ocurrida en Sarriguren. Con una mezcla de tristeza y firmeza, se recordó que en lo que llevamos de 2026 ya son 16 las mujeres asesinadas por violencia machista en España.
Durante la lectura se insistió en que estas pérdidas no son meras estadísticas: «Esto no son cifras. Son vidas arrancadas. Son hijos e hijas que crecerán sin su madre. Son familias rotas». El texto subrayó la imposibilidad de ignorar una violencia que sigue golpeando nuestra realidad más cercana.
«Libres nacimos»: El arte como eje de la jornada
Bajo la premisa de que «practicar la igualdad es algo mucho más concreto de lo que parece», el acto puso el foco en la identificación de conductas de control. «Es no normalizar los celos, el control, los insultos. Es entender que revisar el móvil, vigilar, aislar o gritar no es amor: es violencia», recordaron los portavoces.
La fuerza visual del evento la aportó el mural realizado por el alumnado de 4º de la ESO de expresión artística, haciendo una mención especial a Adriana Tsankova y a José Ángel Villalon Muñoz (profesor de dibujo), cuyo lema «Libres nacimos» presidió el patio. Esta obra sirvió para reforzar el mensaje central del día: que los estereotipos no definen a las personas, sino sus capacidades y valores, y que aprender a «cuidar, liderar, crear o soñar no tiene género».

Participación de las tutorías y compromiso colectivo
Tras el manifiesto, el protagonismo pasó a los diferentes grupos del centro. Se realizó un llamamiento para que el alumnado compartiera las frases y reflexiones trabajadas previamente en las sesiones de tutoría, fomentando una escucha activa sobre lo que significa el respeto diario: escuchar cuando alguien dice «no» y compartir responsabilidades.El acto concluyó con un agradecimiento a toda la comunidad educativa del IES Barañáin por su participación respetuosa. El cierre se selló con una foto grupal que simboliza la unión frente a la desigualdad, bajo el deseo de que este compromiso no sea puntual, sino «una forma de estar en el mundo». Como bien concluyó la lectura: «Nuestra generación tiene una misión: Rompamos estereotipos. Practiquemos la igualdad. Aquí. Cada día. Sin miedo»


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